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En Holywell City, ubicada en el condado de Berkshire en Inglaterra, el cese de las frescas brisas y nevadas anuncia que el invierno ya está terminando. La primavera trae consigo un pequeño aumento de temperatura y el aumento de las lluvias.
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Mensaje por Charlotte Trymell el Jue Feb 13, 2014 3:14 pm

¿Que se podía decir de esta tarde? Absolutamente que todo lo que quería que saliese bien, salió el doble de malo. No había parado de gritar en su habitación cuando su esposo había dicho que llegaría tarde a casa, solo le costo dos días para según esto de que volvería temprano e intentaría comer en casa. Pero creo que no le basto que Charlotte le descubriera su pequeño amorío con la secretaría de cabellos castaños y cuerpo de muerte. O eso es lo que ella pensaba. ¿A caso su marido no tenía ni ganas de tocarle? Eso se preguntaba desde que colgó el teléfono de la casa y lo hizo pedazos. ¿Porque el no hacía el mínimo detalle de hacerle saber a Charlotte que quería tener sexo o algo similar? Pero no, el llegaba justamente cuando ella ya se encontraba dormida y no hacía nada para despertarla y platicar de su día y eso que era un regalo de Dios verlo por las mañanas y desayunar, aunque claro los desayunos para el a veces eran rápidos o tenía ya una cita temprano.

Se puso los tacones para tomar su bolsa y salir de su habitación. No tenía pensado quedarse mas tiempo cuestionándose cosas que hoy en la noche cuando el decida volver hablaría, eran cosas que no aguantaría. Quizá Coco tenía razón respecto a el porque quedarse ahí cuando podía tener a quien deseara, pero la verdad de las cosas eran que al final de todo lo sucio que era su matrimonio desde el principio comenzaba a mirarlo con unos ojos diferentes, comenzaba a llorar por las noches al saber que dormiría sola y sin el calor de su esposo. Ella podía hacerle un infierno total pero igual podía hacer que ella fuera una prioridad en la vida de Maurice. Lo peor del caso es que apenas andaba acostumbrándose a su vida en Holywell, de todos lo lugares de Londres tuvieron que parar aquí solo porque a su suegro se le antojaba.

El olor típico del pub pero simplemente deseaba unos cuantos carajillos para hacer su día mas amenos o quizá no. Hacía mucho que no bebía aquello la última vez fue en su casa de Los Ángeles. Como deseaba volver a ver a su papa y a sus hermanos. -¿Me puede dar un chocolate caliente?- pregunto a la chica que la veía, la verdad era que simplemente de pensar mejor en beber un chocolate caliente la tranquilizaba. No tardo ni 10 minutos cuando se lo entregaban para luego mirar en donde sentarse. Mientras caminaba soplando el contenido de la taza no había notado que había una silla en su camino que al momento de dar un paso hacía adelante termino derramando el contenido de la taza encima del chico de cabello rizado. Se mordió el labio intentando no soltar una palabra mala pero no pudo hacer mas que asentar la taza en la mesa y tomar una servilleta para intentar hacer algo.-Mil perdones, en verdad. No lo vi.- comentó y un deja vú le vino a la mente cuando hace unos días a ella le había pasada exactamente lo mismo.


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Re: a little grumpy is yelling for revenge.

Mensaje por Wes F. Robbinson el Vie Feb 14, 2014 1:59 am

Planos, planos y más planos. Había planos por toda su casa; sobre la mesa del comedor, sobre su escritorio, ¡hasta sobre su cama! Y es que tenía que presentar un proyecto en la universidad que le estaba consumiendo la vida. Lo había dejado algo así como para último momento, para una semana antes de la fecha de entrega, si somos exactos. No había previsto que le llevase tanto tiempo, ni mucho menos estar tan vacío de imaginación, pues generalmente idear habitaciones y ambientes no le costaba nada. ¿De qué iba el proyecto? Una casa. Tenía que hacer los planos de una casa de dos pisos a su gusto, pero los que hacía los desechaba porque, justamente, no le gustaban nada. Lo importante, lo urgente, era el tiempo que le quedaba en la actualidad: tres días. Sí, lo había dejado para una semana antes, mas entre tanto arrugar papeles las horas se le habían ido volando. Y ya sólo le quedaban tres días para presentar el trabajo.

Hecho un revoltijo de frustración, Wes salió de su casa con la esperanza de despejarse un poco y poder volver luego con la mente en blanco. Motivo por el cual se dirigió a Jenkins' casi sin pensarlo, ese lugar siempre conseguía distraerlo. A lo mejor incluso conseguía inspirarse para su proyecto, y se salvaba el pellejo antes de seguir enloqueciendo. Las ojeras que se marcaban en su rostro daban fe de que de verdad se estaba esforzando, había dormido muy poco en los últimos días, así que por eso, ni bien llegó, pidió un café bien cargado. Se encontraba ya bebiéndolo distraídamente, garabateando una servilleta con su bolígrafo y jugueteando con una de las sillas desocupadas cuando sucedió: la gota de agua necesaria para colmar el vaso. Verán, Wes tuvo la increíble idea de mover con su pie la silla en el momento exacto en el que alguien venía pasando. No fue a propósito, claro que no, él estaba sumergido en los garabatos que parecían querer cobrar algo de sentido. El punto es que café caliente le cayó en el brazo y en la pierna. Su reacción fue la esperada, se puso de pie de un brinco y buscó enseguida al culpable, una mujer más grande que él. Lo que dijo, de algún modo, sólo logró empeorar todo. - ¿Y de qué me sirven tus disculpas? ¿Ah? Dime. - explotó, prácticamente gritándole. Anda ya, que todos se enterasen que Wes no estaba de humor no era novedad. La novedad era que de hecho le estaba gritando a una mujer mayor que él, algo que nunca le había pasado. - Estúpida americana. - se quejó, cogiendo una servilleta y pasándosela por el brazo, en un intento de secar la manga larga de su remera. ¿Creyeron que se le había pasado por alto el acento de la chica? - ¿No hay suficientes carteles para ti? Lo siento, Inglaterra no es país para idiotas. - continuó, aunque ahí terminó, pues estaba ocupado secándose el café.
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Re: a little grumpy is yelling for revenge.

Mensaje por Charlotte Trymell el Dom Feb 16, 2014 9:37 pm

Matar. Eso quería hacerle al chico apenas abrió la boca, aunque debe admitir que deseaba matarlo desde que la miro mal. No era culpa de la rubia que el chico se sentara justamente mal. Si la rubia había tenido un mal día el chico comenzaba a empeorarlo demasiado. -No es culpa mía que no sepas sentarte bien, chico.- comentó irritada, comenzaba a irritarse mas y si supiera que esto iba a pasar si ponía un pie fuera de su casa mejor se quedaría a tirar todo lo que tuviera en su habitación pero el chico comenzaba a ganarse un golpe para algún futuro. Se podía sentir las miradas sobre ambos, si había gente hablando ahora habían dejado atrás su platica para poder tener la exclusiva de la pelea de este chico. Quería irse de ahí, no aguantaba a las personas que se tomaban todo tan apecho como el chico que tiene frente a sus ojos que parecía querer matarla y el sentimiento era absolutamente mutuo.

Al escuchar como le había llamado no tardo mucho su mano en abofetearle la mejilla, nadie absolutamente nadie la llamaba estúpida y mucho menos delante de ella. -Maldito niño creído.- le dijo mientras podía sentir aún mas las miradas sobre ellos. Carajo, ¿Que no pueden por un día dejar de ser tan chismosos? Seguramente no y mucho menos en este pueblo. -No veo ningún cartel que diga que me tenga que salir de Londres, niño. Y dudo que Londres desee sacarme.- así era. La marca de Charlotte era mas que bien reconocida por casi todo el mundo y el hecho de que haya terminado en este lugar no era porque así lo quería, si no que su papel como esposa era ir a donde su marido vaya y gracias a dios, no la llevaba a tener una orgía con la estúpida de la secretaría que haría que la corran en cuanto antes. Miro al chico que intentaba secarse con aquella servilleta y rodó los ojos mientras negaba con la cabeza. -Recuerda ir el domingo a confesarte por insultar a las personas por un simple accidente y decirle a papi y a mami que te laven la camisa.- le dijo irritada mientras lo miraba de pies a cabeza para luego mirar a las personas que seguían mirando.



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Re: a little grumpy is yelling for revenge.

Mensaje por Wes F. Robbinson el Miér Feb 19, 2014 4:15 pm

No, no se esperaba la bofetada ni tampoco comprendía porqué se la había dado. ¿Acaso estaba mal decirle a la gente la verdad? Y luego estaba el hecho de que ninguna mujer lo había abofeteado nunca, a excepción de su madre. ¿Quién demonios se pensaba esa rubia para darle un golpe? Si hubiese sido un tío entonces Wes se le habría echado encima, pero no, y no se rebajaría a golpear a una mujer. - Pues déjame decirte que revives el mito de las rubias tontas. Lo cual es una pena, porque conozco a muchas rubias con cerebro. - respondió. - No hay ningún cartel que diga que debes salirte de Londres, porque este lugar no es Londres, por si no te habías dado cuenta. Es Holywell. - puso especial énfasis en el nombre de la ciudad. - Y no nos gustan los extranjeros por aquí, mucho menos los que no saben leer mapas. - hizo un gesto abarcativo con ambas manos. - Toda la ciudad es un cartel que dice que te largues de aquí. - añadió, como si no estuviese insultándola lo suficiente. Ella se lo había buscado, a ojos del chico, y de a poco lo iba cabreando cada vez más. Dios sabía en que terminaría aquello, porque Wes estaba ardiendo de la frustración que sentía de no poder bajarle los humos de un golpe.

Iba a dejarlo ahí, ya hasta había pensado en retirarse sin terminar su propio café, pero ella continuó hablando y sólo lo empeoró. Había una sola cosa más importante que la religión para Wes y eso eran sus padres. Y acababa de insultarlos a todos en una oración. Se quedó unos segundos en silencio, pensando en qué decir. - "Los soberbios se burlaron mucho de mí, mas yo no me he apartado de tu ley." - citó el primer fragmento de la Biblia que se le vino a la cabeza que tuviese algo que ver con lo que sucedía y la apuntó con un dedo. - Eso le diré a Dios el domingo, y luego se reirá conmigo porque decir la verdad no es pecado. - se acercó un poco más a ella. - No te metas con Él, ni tampoco con mis padres. Al menos ellos saben lavar ropa... - le echó un vistazo rápido y alzó ambas cejas, poniendo en duda que ella supiese lavar algo siquiera.
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Re: a little grumpy is yelling for revenge.

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