Conectarse

Recuperar mi contraseña



¿Tienes alguna duda personal? ¿Ha surgido un problema? ¿Algo no te ha quedado claro? ¡Comunicate con el staff! No tenemos problemas en ayudarte, para eso estamos.







En Holywell City, ubicada en el condado de Berkshire en Inglaterra, el cese de las frescas brisas y nevadas anuncia que el invierno ya está terminando. La primavera trae consigo un pequeño aumento de temperatura y el aumento de las lluvias.
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 18 el Jue Abr 03, 2014 9:53 pm.
2gy82za.jpg


Hombres:
Mujeres:

D. de Fundadores:
D. de Ciudadanos:
D. de Extranjeros:

Flia. Leavold:
Flia. Hansen:
Flia. Miller:
Flia. Farrimond:

Sorry for party rocking ■ Gaius

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el Vie Feb 14, 2014 2:03 am

Otis se había levantado temprano ese día. Tenía que pasar por Holywell High antes de ir a la heladería para retirar la nota de la exposición de arte que se había llevado a cabo una semana antes. Estaba en aprietos: su profesora le había regañado porque tenía tres trabajos pendientes y no tenía más remedio que entregarlos el viernes (ese día era martes). ¿Qué haría? Podía llamar a Wes, morir en el intento de hacer los trabajos y quizás entregar dos a tiempo, o podía faltar a clases ese día, fingir estar enfermo y posponerlo una semana más. El chico era pícaro. Guardó las notas en la mochila que llevaba colgando (una mochila desastrosa, con los cierres rotos, botones cocidos y una sola correa) y partió hacia Ice&Flavour; ese día le tocaba abrir. Algunas veces se preguntaba lo tonto que había sido al elegir hacerse cargo del local los martes, jueves y sábados por la mañana, puesto que en los primeros dos días siempre salía apresurado del colegio para poder llegar a tiempo.

En fin, se las arregló y llegó temprano. Por supuesto que tardó aproximadamente diez minutos en encontrar las llaves en el fondo del agujero negro que llevaba colgando en el hombro. Cuando estuvo adentro, luego de prender las luces y anunciar 'abierto' en la puerta principal, se dirigió a la que decía "sólo personal autorizado" (cabe decir que se sentía muy especial por poder entrar ahí). Dejó la mochila en un estante, se quitó la campera y se puso el delantal blanco encima de su ropa. Cuando se acercaba a la puerta del baño para lavarse las manos, se topó con nada menos que un par de gatos (cachorros supuso, porque eran muy pequeños) jugando. Y no los encontró porque los vio y le llamaron la atención. Por supuesto que no, él era Otis. Los encontró luego de tropezarse y casi terminar con los dientes delanteros en la frente - No quise interrumpir - dijo mientras apoyaba ambos pies en el suelo y acercándose al lavabo. Luego de dejar correr el agua y terminar con su ritual de lavado de manos, se agachó cerca de los gatitos y los acarició. Uno de ellos terminó lamiéndole el nudillo y el otro mordiéndole el dedo. ¿Cuánto tiempo llevarían allí? Quizás habían estado haciendo de las suyas con el helado, pero no parecían sucios. La pregunta era cómo habían llegado allí. Otis no encontraba una razón lógica. Ninguna, no podía ni siquiera suponer que habían caído del techo porque eso sería muy random. Lanzó una carcajada demasiado fuerte al imaginarse un gato cayendo de un techo, y luego calló. ¿Qué haría Gaia cuando los vea?
avatar
E. Otis Fitzgerald
Descendiente de Ciudadanos.
Descendiente de Ciudadanos.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por Gaia M. Holland el Sáb Feb 15, 2014 4:30 am

El reloj marcaba ya las 9 de la mañana, pero el cuerpo de la chica, que a simple vista parecía inerte, seguía tirado sobre la cama. El despertador sonaba con más fuerza cada minuto, sin embargo nadie se levantaba para apagarlo, la chica era toda una roca cuando de dormir se trataba. Había pasado toda la noche en vela, a eso de las 12 recibió una llamada de un amigo el cual le pedía ayuda urgentemente con un asunto de suma importancia. Esta, sin pensarlo, salió corriendo de su casa a pesar de que un fuerte aguacero había comenzado a caer hace más de una hora y cuando llego al lugar indicado se encontró con un chico de cabello negro y cazadora del mismo color sosteniendo entre sus brazos una caja con al menos cinco gatitos recién nacidos. Alguien sin escrúpulos los había abandonado esa noche, dejándolos a la intemperie y sin comida, y el los había encontrado al sentir los chillidos de camino a casa. Al final terminaron repartiéndose los pequeños felinos y Gaia quedo al cuidado de dos, mientras le buscaban un hogar y alguien dispuestos a adoptarlo. Sin embargo su único problema radicaba en que no podía tenerlos en su departamento, estaban prohibidas las mascotas y de seguro los pequeños gatitos llorarían el resto de la noche por el calor de su madre, avisándole a su casera que algo andaba mal.

Luego de pasar varias horas sentada en el peldaño de una escalera con los gatos sobre su regazo, viendo cómo caía la lluvia, la idea llego a su mente repentinamente. La heladería, era el lugar perfecto. Nadie se percataría de nada, su jefe de milagro se pasaba por el local y estaba segura de que a Otis no le molestaría para nada tener un poco más de compañía. Así fue como el par de gatitos terminaron en el baño del pequeño local, junto con una pequeña taza de leche y otra de agua.

La castaña se levanto finalmente cuando el sonido del despertador era tan fuerte que penetraba su cabeza como un taladro, lo apago violentamente y al percatarse de la hora salió corriendo a vestirse. Llegaba tarde, otra vez. Una vez dispuesta a salir, tecleo las palabras “Tarde, cúbreme” y se lo envió a Otis, esperando que este le sirviera de respaldo por quiensabequenúmero vez. Rápidamente camino hasta el Ice& Flavour y luego de unos cuantos minutos, llego. Tomo un poco de aire antes de empujar la puerta y entro aún con la respiración entrecortada, haciendo sonar las pequeñas campanitas que había al lado de la puerta y que anunciaban la llegada de los clientes. Entro a la habitación de “sólo personal autorizado” esperando encontrar señales de Otis y también para dejar su bolso y chaqueta, tomar el delantal ridículo que los hacían usar para servir los helados y ponérselo junto con la tonta gorra con el nombre de Ice& Flavour que cumplía la función de “maya de cabello”.

Una vez preparada y extrañada de no encontrar a su amigo, camino hasta el baño para ver que tal iba todo con sus gatos, cuando un sonido dentro se hizo audible. Se apresuro en abrir la puerta y encontró a su amigo jugando con el par de animales como si se conocieran de toda la vida, y no fueran un par de gatos callejeros que de seguro no tenía ni la menor idea de cómo habían llegado allí. — Ots, ¿qué haces? — pregunto seguido de una pequeña risa burlona que salía de su boca. La imagen era conmovedora y tierna, sin embargo, nunca pensó que su amigo los descubriría tan fácilmente y mucho menos se encariñaría tan rápido. Estaría en problemas si alguien más se enteraba de que había metido a un par de gatos callejeros a un sitio de comidas.




killthebitch.
avatar
Gaia M. Holland
Descendiente de Fundadores.
Descendiente de Fundadores.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el Sáb Feb 15, 2014 7:12 pm

Los gatos siguieron jugando entre las manos de Otis y él se las apañaba para acariciarlos. No parecía que tuviesen dueños; estaban delgados y se atrevería a decir desnutridos. Quizás se habían escapado de... quién sabe, algún lugar por ahí. Uno de ellos mordió de más el dedo del muchacho, que apartó la mano lo más rápido que pudo y la agitó en el aire con una mueca de dolor en el rostro. Escuchó la melodía de su teléfono y se apresuró a buscarlo. Era Gaia, pidiendo que la cubriera por milésima vez. Otis apreciaba la confianza que la chica ponía en él, además de que disfrutaba la historia de por qué llegaba tarde. Le contestó un rápido "De acuerdo" y lo envió sin mirar lo que hacía. Terminó enviándole el texto a su madre. Luego de un gran facepalm y un cuestionario de por lo menos diez minutos que contenía las preguntas "¿De acuerdo qué?", "¿Estás bien?", "¿Quieres que te busque?" e incluso "¿Dónde estas?" (cuando sabía que le tocaba abrir la heladería), le pidió disculpas y decidió no contestarle a Gaia, que ya debería estar en camino. Ya se veía pidiéndole disculpas a Wesley por enviarle un mensaje erróneo a él también.

La campana de entrada sonó y el rubio alzó la vista para ver si se trataba del dueño del local, un par de clientes o la magnífica Gaia. Para su suerte era la última. Volvió a mirar a los gatos cuando su amiga se paró en frente. Escuchó su risa y frunció el ceño - Luego de casi morir los encontré ¿quién lo diría? - sonrió tontamente mientras se paraba con uno en manos - ¿A que no son lo más lindo? - dijo colocándolo al lado de su rostro mientras fruncía el labio inferior. Se agachó de nuevo y tomó el otro con la mano que tenía libre y se lo tendió a la chica - ¿Podemos quedárnoslos? - preguntó mientras hacía la sonrisa más grande que pudo, tratando de sonar inocente y trabándose con las letras de la larga palabra - Di que sí, anda - la animó. La verdad es que no tenía idea de dónde lo tendría, puesto que en su casa no aceptarían un animal como aquellos dos. Ni su hermano, ni su padre ni su madre eran fanáticos de los gatos. Quizás podrían dejarlos allí, ¿pero qué pasaría si alguien los descubriría? Supuso que nadie iba a disfrutar de su helado (el mejor de Holywell, como le gustaba promocionar a Otis) sabiendo que en medio de ellos andaba un par de gatos adoptados.
avatar
E. Otis Fitzgerald
Descendiente de Ciudadanos.
Descendiente de Ciudadanos.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por Gaia M. Holland el Dom Feb 16, 2014 4:48 am

Ver a su amigo jugando con los pequeños animales de la forma en que lo hacía le causaba realmente gracia, parecía que estuvieran en algún tipo de batalla campal y que obviamente Otis estuviera perdiendo. Al llevar a los gatos al local jamás se le cruzo por la cabeza la posibilidad de que su amigo los encontrara antes de que ella llegara, por supuesto, no contaba con su percance a la hora de levantarse, pero había guardado la pequeña esperanza de que a Otis se le olvidara por ese día lavarse las manos antes de comenzar a servir helados o que simplemente no sintiera ni la más mínima gana de ir al baño. Tal vez debió cerrarlo con llave e inventarle alguna excusa estúpida como que estaba tapado o algo así, pero ya era muy tarde para inventar planes que se le pudieron haber ocurrido solo unas cuantas horas antes. Los había descubierto y ahora debía sacarlos de allí lo más rápido posible.

La castaña volvió a reír ante su comentario de que casi muere al encontrarlos,  y es que su amigo era así, simplemente él y así lo quería. Ya lo imaginaba tropezando con todo y cayendo al piso, mientras el par de gatos atacaban al intruso. Al juzgar por toda la leche derramada en el suelo, debió haber sido un tremendo desastre, pero disfrutaba imaginarlo. ¿Mala? No, solo le causaba gracia las cosas que sólo le podían ocurrir al rubio  — Son… Adorables — dijo aún entre risas al ver a Otis haciendo puchero junto al gato, acto seguido tomo entre sus manos al pequeño animal que este le tendía y acaricio su espeso pelaje. Eran hermosos, no tenía ni la menor idea de porque alguien los habría abandonado, pero de gente sin corazón estaba repleto el mundo, así que no le extrañaba mucho que lo hubieran hecho. Dudo un poco ante las suplicas de su amigo, este no tenía ni la menor idea de cómo habían llegado hasta allí, sin embargo ya quería adoptarlos. No estaba segura si debía decirle la verdad o simplemente dejarlo creer que llegaron hasta allí por cualquier estúpida teoría que cruzara su mente, pero de lo que si estaba es que el par de animales no podían estar más de un día en el local o se despediría de su trabajo. Era prohibido entrar animales al lugar, sin embargo allí se encontraba, con el pequeño gatito entre sus brazos ronroneando. Lo observo con atención y suspiro — Supongo que sí, pero no pueden estar aquí. Si alguien los ve, estaremos despedidos y no puedo darme el lujo de perder mi trabajo. — respondió finalmente mientras dirigía su mirada a la puerta, rogando porque a nadie se le ocurriera la brillante idea de comprar un helado justo en ese momento.




killthebitch.
avatar
Gaia M. Holland
Descendiente de Fundadores.
Descendiente de Fundadores.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por E. Otis Fitzgerald el Dom Feb 16, 2014 11:39 pm

- ¿Adorables? - preguntó alzando ambas cejas - ¿Sólo adorables? - intentó hacerse el ofendido llevándose una mano al pecho y mirando hacia el costado - Mi querida Gaius, estos son los cositos más lindos que he visto en mi vida - posicionó el que tenía entre manos adelante de su rostro y lo miró a los ojos cruzando los suyos - No puedes decir "son adorables" y quedar bien - dijo las palabras entre comillas intentando hacer una voz femenina mientras la retaba a modo de juego - Sólo adorables, qué blasfemia - a lo último lo dijo en un susurro pero lo bastante audible como para que la chica le escuche. Dejó el animal en el suelo y en dos segundos ya se estaba acurrucando a sus pies. Movió los dedos dentro de sus zapatillas como si fueran a hacer algo y sonrió mirándolo.

Escuchó lo que dijo su amiga y se encogió de hombros, a pesar de estar de acuerdo. Era cierto que no podía darse el lujo de perder otro empleo. Le costaría una fortuna trabajar de nuevo considerando su historial - Sí, tienes razón - miró los gatos y frunció el ceño - ¿De dónde vinieron, de todas formas? - volvió a agacharse y acarició al que sería el suyo. Qué emoción si se lo quedaba, por Dios. Tendría que pensarle un nombre, comprarle comida y alimentarlo dos veces al día. Bañarlo si no moría en el intento y mimarlo como si fuera su hijo. Pensó en su madre y en cómo reaccionaría si Otis osaba a aparecerse en casa con un gato. Al principio supuso que lo reprocharía, pero luego quizás llegara a aceptarlo. Si el chico lo quería, ¿por qué ella no? Luego se le ocurrió que quizás podría cuidar de ambos gatos él mismo, haciéndole un favor a Gaia - ¿Hey, por qué no los tengo yo? - preguntó y volvió a pararse para estar a la altura de su amiga - Digo, quizás podría cuidarlos y tú pasar a visitarlos de vez en cuando - se encogió de hombros y sonrió a la idea. Luego le pareció estúpida.
avatar
E. Otis Fitzgerald
Descendiente de Ciudadanos.
Descendiente de Ciudadanos.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por Gaia M. Holland el Sáb Abr 05, 2014 3:35 am

La chica soltó una leve risita al escuchar todo el drama que armo Otis gracias a su comentario, se había atrevido a decir que los gatitos eran solo adorables frente al rey del drama. Sí, eran hermosos, pero la chica no solía ser la más expresiva en cuanto lo lindo o lo feo, prefería simplemente quedarse con un pensamiento interno. Así no tendría oportunidad de reproches, o dramas como el que ahora armaba el rubio. Movió la cabeza negando a la vez que seguía riendo y escuchando con atención sus palabras, hasta el intento de imitar su voz que le causó una risa aún más fuerte — Está bien, está bien— respondió cuando finalmente logró recuperarse de su ataque de risa —. ¡Son monísimos!— dirigió su mirada al pequeño animal que sostenía entre sus brazos y lo acaricio un poco a la vez que sentía como ronroneos casi inaudibles salían de su diminuto cuerpecito — ¿Feliz?— pregunto a la vez que posaba su mirada sobre la cara de su amigo, que seguía jugando con el otro gatito.

No lo sé — respondió rápidamente la pregunta de su amigo. En un principio había pensado en contarle lo que realmente había pasado, pero sonaba como una real locura. ¿Tenía algún tipo de justificación para llevar animales a una tienda de comidas? Ninguna lo suficientemente creíble como para salvar su pellejo. A decir verdad lo que realmente había ocurrido sonaba más a película de Hollywood que de la vida real —. O bueno, tal vez si lo sé — dijo luego de dudar por un par de minutos aproximadamente, en los que debatía en su miente si hacerlo o no —. Yo los he traído hasta la heladería, pero no puedes contarle a nadie, ¿bueno? — miro fijamente al chico con seriedad. Si le iba a decir la verdad, necesitaba que la escuchara con atención. — Los encontré anoche en medio de la lluvia, estaban en una caja y no podía dejarlos allí para que murieran de frío. No tenía a donde más llevarlos, así que preferí dejarlos aquí. Se suponía que vendría temprano para llevarlos a algún refugio animal, pero ya ves, llegue muy tarde. — dijo a la vez que depositaba cuidadosamente en el piso el gatito que sostenía y se cruzaba de brazos intentando agregarle un poco más de seriedad al asunto. Su cara se ilumino cuando Otis menciono las palabras “por qué no los tengo yo” y una sonrisa de felicidad absoluta comenzó a formarse en su cara — ¿Enserio? — pregunto aún atónita por la proposición— Son dos gatos aún muy pequeños y que necesitan de mucho cuidado, ¿seguro qué los quieres? — dijo esto último con la leve esperanza de que el rubio no se echara para atrás, la salvaría de una grande si se quedaba con ellos.




killthebitch.
avatar
Gaia M. Holland
Descendiente de Fundadores.
Descendiente de Fundadores.


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sorry for party rocking ■ Gaius

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.